Lo que esta niña le pidió a su maestro hizo que 200 policías fueran a buscar al papá - Lindura Pura

Lo que esta niña le pidió a su maestro hizo que 200 policías fueran a buscar al papá

Habitantes del poblado de Huixtan, Chiapas están aterrados por el descubrimiento que tuvo sitio en una de las escuelas rurales de la zona. Una pequeña de siete años llamada Citlali, le hizo una solicitud a su profesor de primero de primaria y todos y cada uno de los elementos policiacos se sumaron a la causa. Lo que ocurrió te va a llegar al ánima puesto que es imposible opinar hasta donde llega la perversión del humano todavía con los de su sangre.

Citlali era nueva en la primaria, se había integrado semanas tras haber comenzado el ciclo escolar frente a la repentina muerte de su madre, este cambio produjo que se mudara a la casa de su papá. Citlali estaba triste por todos y cada uno de los cambios que había vivido y su maestro, Agustín Castañeda decidió buscar la forma de animarla.

Cada mañana en el receso el maestro compartía su almuerzo con ella, hacía activas a fin de que los otras pequeños incluyesen a Citlali en sus juegos y ciertos días una enclenque sonrisa aparecía en el semblante de la pequeña.

El maestro estaba feliz por los avances mas al poco tiempo, apreció que Citlatli llegaba muy descuidada a la escuela, pasaba días con exactamente la misma ropa, cada vez estaba más sucia e inclusive, el maestro observó moratones en los brazos de la pequeña.

Cuando le preguntó qué ocurría, Citlali afirmó que se había caído en el momento en que un cánido la corrió camino a casa. Mas cuando el maestro apreció que los golpes proseguían apareciendo, volvió a cuestionar a la pequeña y no pudo más. Comenzó a llorar sin poder detenerse, entre gimoteos le solicitó al profesor que la llevase a vivir con él, puesto que detestaba vivir con su papá pues lo que le hacia en la noche era algo terrible.

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Citlali afirmó que a diario hacía un esmero por quedarse en la escuela lo más que podía, era el único lugar donde se sentía segura. Cuando llegaba a casa la aguardaba una señora que su papá contrató a fin de que le tuviese listo algo de comer. El averno comenzaba cuando esa mujer se iba, su papá siempre y en toda circunstancia llegaba muy tomado a casa, entraba al cuarto donde la pequeña descansaba y si bien se hacía la dormida, nada impedía que su papá le quitara la lencería y que la tocara por todas partes. Citlali cerraba los ojos mas podía percibir la hebilla del cinto de su papá cuando se quitaba los pantalones y después lo sentía encima de ella haciéndole lo peor. Cuando tomaba de más, golpeaba a la pequeña, de ahí venían todos y cada uno de los golpes que el maestro había visto.

El maestro Agustín no deseaba opinar lo que escuchaba mas sabía que Citlali era inútil de engañar, que pese al averno que había vivido las últimas semanas no había perdido la inocencia y sabía en quien confiar. Velozmente dio aviso a las autoridades y cuando elementos de la policía fueron a procurarlo para detenerlo, el padre de Citlali escapó a la selva.

Doscientos elementos fueron precisos para hallarlos mas por fin la pequeña estaba a salvo. Después de ser juzgado y también ingresar a la prisión, los presos que supieron su crimen se ocuparon de hacerle la vida imposible.

Citlali ingresó a un albergue para pequeños maltratados del gobierno y el día de hoy espera la ocasión de tener un auténtico hogar. Por su lado, Agustín recuerda esa experiencia con horror, mas agradece que haya sido quien pudo hacer la diferencia en la vida de esa pequeña.

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